En su segunda participación dentro de la Fórmula Renault 2.0, el parejense Guillermo Rey culminó 8vo en una carrera que muy dura, disputada bajo la lluvia. El piloto Castro Racing partió desde el 19no lugar y su opción de largar con neumáticos ancorizados fue la correcta, por lo que pudo avanzar hasta entrar en el Top 10, su principal objetivo.
La actividad no había arrancado de la mejor forma para el equipo que conduce Sergio Castro, con sendos problemas de balance tanto en el auto de Rey como en el de su compañero Julián Santero. Luego de los primeros entrenamientos, se trabajó mucho en los valores de puesta a punto, pero en el segundo ensayo Guillermo tuvo problemas con su caja de cambios por lo que llegó a la clasificación sin haber podido girar demasiado.
Ante esa situación, Guille salió a pista para la sesión cronometrada y pudo sentir una leve mejoría en la estabilidad de su monoplaza, aunque no lo pudo plasmar en el reloj y clasificó 19no, posición desde la que inició la competencia final.
Para el domingo todo cambió con la lluvia que comenzó a caer desde muy temprano, acentuándose al momento de la final de la Fórmula Renault 2.0. En medio de tanta incertidumbre por el tipo de neumáticos a utilizar, Guillermo no dudó y pidió a su equipo que pongan los de lluvia y además modificó los reglajes de suspensión para piso húmedo. Otros en cambio optaron por mantener los slicks con la esperanza de que la pista se seque.
Finalmente la carrera fue un caos, con varios despistes y neutralizaciones. La lluvia se mantuvo persistente durante toda la prueba y Rey, quien viene de ganar con la Fórmula Plus en Alta Gracia, aprovechó para avanzar, superando a varios rivales en pista. El octavo lugar llenó de satisfacción al equipo con sede en Rosario, salvando el honor de meter un auto entre los 10, en la pista de casa.
La carrera fue ganada por Nicolás Cotignola, seguido por Roberto Arato y Carlos Merlo.
Tras la competencia, Guillermo Rey comentó: “Fue una gran carrera, muy dura porque había que estar concentrado al máximo. La pista estaba complicada por el agua y cometer errores era algo posible en cada curva. Cuando salí de boxes para ir a la grilla noté que la pista estaba imposible para slicks y me la jugué a que seguiría igual, así que pedí las gomas de lluvia y también que modifiquen la puesta a punto para mojado. Salió bien la jugada porque el auto fue contundente. En las últimas vueltas comenzó a desprenderse una parte del pontón izquierdo y eso me hacía patinar en algunos lugares pero pude defender mi posición y sumar valiosos puntos.” concluyó satisfecho el piloto de Las Parejas.
